jueves, 11 de septiembre de 2008
Reflexión sobre el aprendizaje y el desarrollo de las competencias
El aprender y el desarrollo de las competencias
Bueno es poco complejo el manejo de la situación de desarrollo de las competencias dentro de un marco cambiante donde la tecnología es la ciencia que tiene como parámetro de vínculo entre el avance y la integración a un mundo globalizado. El gran reto de las Universidades es integrar el dinamismo en el quehacer docente, sin transgredir los principios de didáctica expositiva quitándole la parte benevolente. Para eso el docente tiene que mantener el interés centrado en las expectativas de los estudiantes, situarlos y sobre todo accionar esos mecanismos que lo hagan colaborar en la construcción de sus conocimientos partiendo de la consigna aprender para convivir. Para ello tenemos que tratar algunos conceptos básicos, que serán útiles para comprender la integración de un pensamiento psicoemocional, capaz y colaborativo como parte de la formación de los nuevos profesionistas.
El primer principio a analizar es el concepto de competencia aunque existen un sin fin de acepciones, me inclino como: “la capacidad que una persona a adquirir ciertas actividades humanas, profesionales y emocionales que lo integran a un mundo cada vez más participativo – que lo vuelve un ciudadano del mundo.
De hecho trato de quitar los aspectos metalizados del concepto, por un lado, lo humanizo. Por que si pensamos que la competencia es lo que nos confronta, nos mide, eso vuelve al ser humano que todas sus cualidades pierdan el más elemental valor de humanidad, lo convierte un objeto. Al principio el termino lo acuñan los piases avanzados donde su lema es la máxima eficiencia, la productividad es la regla fundamental para medir la capacidad de ser un buen trabajador. Las horas de trabajo se viven en una constante competencia y por ello la eficiencia se vuelve parte de una vida estresante o eres apto o no. El mundo del capital impone sus reglas por encima de los intereses de todos. Lo importante estar dentro de la mercado y como lograrlo define una serie de estrategias que se enfocan en hacer más competentes a sus trabajadores (ellos los llaman colaboradores) para eso es necesario sugerir al sector educativo (exclusivamente las Universidades) que se necesitan hombres y mujeres más capaces.
“En este marco neoliberal de los países del primer mundo es que categóricamente se afirma: "Parte de la razón por la que en la actualidad la competencia se considera un asunto de tan inmensa importancia potencial quizá sea la suposición existente en gran parte de la literatura de que se está viviendo una época de grandes e intensos cambios tecnológicos que están reconfigurando radicalmente los mundos socioeconómicos en los que operan las competencias y que los ciudadanos del siglo XXI deben adaptarse a esta nueva realidad".
Ante semejante realidad las Universidades deben incorporar la dimensión colaborativa y humana a fin de fomentar un cierto espíritu comunitario aun en el ámbito del trabajo y la empresa. Sin dejar de largo la reflexión critica-valorativa del proceso aprendizaje y no volvernos en maquiladores de profesionistas para puestos prediseñados a las necesidades de las empresas.
Tal vez sea básico lo anterior para asegurar la continuidad de las universidades pero a la larga caeríamos en estatización de un concepto inapropiado para la institución. La universidad es un recinto donde se imparte cátedra no es un centro de adiestramiento. Por ello, si la Universidad desea continuar funcionar como un templo del conocimiento debe ser capaz de integrar la acción y situar el conocimiento para que el alumno construya su conocimiento partiendo de experiencia previas. Lo anterior puede sustentarse: "A través de la interacción con otras personas –postula Moreno-, los seres humanos forman un esquema conceptual referencial y operativo (ECRO) mediante el cual configuran una visión determinada de sí mismos, de los demás, de la sociedad y de la realidad en general.
Otro nuevo paradigma que se integra en la acepción de la nueva educación del Siglo XXI la educación debe ser centrada en el objeto de estudio, de hecho deben reproducir la realidad de las profesiones, tal vez sea una especie de laboratorio, por ejemplo: La Sorbona en París hace lo siguiente para aquellos aspirantes a medicina. Los recluta y los lleva a hospitales para que aprendan a curar, a canalizar, vivir guardias auxiliando doctores y enfermeras hasta después de un año se lleva a cabo la selección para los futuros doctores. Este si es un conocimiento centrado en necesidades reales y sobre cubre los intereses de los estudiantes. En relación a lo anterior Carl R. Rogers, fundador del enfoque educativo de la psicología humanista-existencial denominado genéricamente “Educación centrada en el estudiante”, afirma en su segunda hipótesis: "Una persona aprende significativamente sólo aquellas cosas que percibe como vinculadas con la supervivencia o desarrollo de la estructura del sí-mismo. De hecho reza un viejo refrán en donde esta atención y ahí esta tu interés.
En conjunto la acción, el aprendizaje centrado y sobre todo con una visión humanista nos acerca a tener un panorama más completo de todo los procesos tan cambiantes de la sociedad postmoderna donde sigue siendo importante la integración de capital en el desarrollo de los pueblos, dando un viraje a cuidar más los aspectos humanitarios del hombre, seguirá siendo importante la eficiencia pero debe atender todos los aspectos sociales básicos de la humanidad: derecho a ser libre, expresar abiertamente sus opiniones, cuidar el medio ambiente y rescatarlo de todo ese daño que le ha provocado la explotación irracional. Será la educación quien logre esta transformación. Debemos pensar que todos los docentes del planeta tenemos una responsabilidad en común: el compromiso.
Bueno es poco complejo el manejo de la situación de desarrollo de las competencias dentro de un marco cambiante donde la tecnología es la ciencia que tiene como parámetro de vínculo entre el avance y la integración a un mundo globalizado. El gran reto de las Universidades es integrar el dinamismo en el quehacer docente, sin transgredir los principios de didáctica expositiva quitándole la parte benevolente. Para eso el docente tiene que mantener el interés centrado en las expectativas de los estudiantes, situarlos y sobre todo accionar esos mecanismos que lo hagan colaborar en la construcción de sus conocimientos partiendo de la consigna aprender para convivir. Para ello tenemos que tratar algunos conceptos básicos, que serán útiles para comprender la integración de un pensamiento psicoemocional, capaz y colaborativo como parte de la formación de los nuevos profesionistas.
El primer principio a analizar es el concepto de competencia aunque existen un sin fin de acepciones, me inclino como: “la capacidad que una persona a adquirir ciertas actividades humanas, profesionales y emocionales que lo integran a un mundo cada vez más participativo – que lo vuelve un ciudadano del mundo.
De hecho trato de quitar los aspectos metalizados del concepto, por un lado, lo humanizo. Por que si pensamos que la competencia es lo que nos confronta, nos mide, eso vuelve al ser humano que todas sus cualidades pierdan el más elemental valor de humanidad, lo convierte un objeto. Al principio el termino lo acuñan los piases avanzados donde su lema es la máxima eficiencia, la productividad es la regla fundamental para medir la capacidad de ser un buen trabajador. Las horas de trabajo se viven en una constante competencia y por ello la eficiencia se vuelve parte de una vida estresante o eres apto o no. El mundo del capital impone sus reglas por encima de los intereses de todos. Lo importante estar dentro de la mercado y como lograrlo define una serie de estrategias que se enfocan en hacer más competentes a sus trabajadores (ellos los llaman colaboradores) para eso es necesario sugerir al sector educativo (exclusivamente las Universidades) que se necesitan hombres y mujeres más capaces.
“En este marco neoliberal de los países del primer mundo es que categóricamente se afirma: "Parte de la razón por la que en la actualidad la competencia se considera un asunto de tan inmensa importancia potencial quizá sea la suposición existente en gran parte de la literatura de que se está viviendo una época de grandes e intensos cambios tecnológicos que están reconfigurando radicalmente los mundos socioeconómicos en los que operan las competencias y que los ciudadanos del siglo XXI deben adaptarse a esta nueva realidad".
Ante semejante realidad las Universidades deben incorporar la dimensión colaborativa y humana a fin de fomentar un cierto espíritu comunitario aun en el ámbito del trabajo y la empresa. Sin dejar de largo la reflexión critica-valorativa del proceso aprendizaje y no volvernos en maquiladores de profesionistas para puestos prediseñados a las necesidades de las empresas.
Tal vez sea básico lo anterior para asegurar la continuidad de las universidades pero a la larga caeríamos en estatización de un concepto inapropiado para la institución. La universidad es un recinto donde se imparte cátedra no es un centro de adiestramiento. Por ello, si la Universidad desea continuar funcionar como un templo del conocimiento debe ser capaz de integrar la acción y situar el conocimiento para que el alumno construya su conocimiento partiendo de experiencia previas. Lo anterior puede sustentarse: "A través de la interacción con otras personas –postula Moreno-, los seres humanos forman un esquema conceptual referencial y operativo (ECRO) mediante el cual configuran una visión determinada de sí mismos, de los demás, de la sociedad y de la realidad en general.
Otro nuevo paradigma que se integra en la acepción de la nueva educación del Siglo XXI la educación debe ser centrada en el objeto de estudio, de hecho deben reproducir la realidad de las profesiones, tal vez sea una especie de laboratorio, por ejemplo: La Sorbona en París hace lo siguiente para aquellos aspirantes a medicina. Los recluta y los lleva a hospitales para que aprendan a curar, a canalizar, vivir guardias auxiliando doctores y enfermeras hasta después de un año se lleva a cabo la selección para los futuros doctores. Este si es un conocimiento centrado en necesidades reales y sobre cubre los intereses de los estudiantes. En relación a lo anterior Carl R. Rogers, fundador del enfoque educativo de la psicología humanista-existencial denominado genéricamente “Educación centrada en el estudiante”, afirma en su segunda hipótesis: "Una persona aprende significativamente sólo aquellas cosas que percibe como vinculadas con la supervivencia o desarrollo de la estructura del sí-mismo. De hecho reza un viejo refrán en donde esta atención y ahí esta tu interés.
En conjunto la acción, el aprendizaje centrado y sobre todo con una visión humanista nos acerca a tener un panorama más completo de todo los procesos tan cambiantes de la sociedad postmoderna donde sigue siendo importante la integración de capital en el desarrollo de los pueblos, dando un viraje a cuidar más los aspectos humanitarios del hombre, seguirá siendo importante la eficiencia pero debe atender todos los aspectos sociales básicos de la humanidad: derecho a ser libre, expresar abiertamente sus opiniones, cuidar el medio ambiente y rescatarlo de todo ese daño que le ha provocado la explotación irracional. Será la educación quien logre esta transformación. Debemos pensar que todos los docentes del planeta tenemos una responsabilidad en común: el compromiso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Salvador:
Tu escrito refleja la preocupación y el compromiso que vives como maestro responsable de operar la propuesta educativa, como un proceso muy humano.
Estoy de acurdo cuando mencionas que el trabajo demanda que los individuos hagamos bien desde un principio las actividades a las que nos comprometemos al aceptar tal o cual empleo, hoy me regalaron un libro del Dr. Hugo Zemelman, Necesidad de conciencia y al abrirlo encontré una cita que me gusto mucho y que aprovecho para compartir, creo que recupera nuestro caminar y el compromiso con nuestros alumnos.
SER
Mi pensamiento atraviesa
muros de nada buscando
lo que no soy ni seré.
En cambio mi hacer resume
todo lo que he sido y anuncia
todo lo que voy a ser.
Mi camino, y el caminar,
no me conforman: conforman
apenas la indagación
que ardiente muerde mi ser.
THIAGO D. MELLO, Silencio y palabra
Publicar un comentario